CONSEJOS PRÁCTICOS

1.- ¿CÓMO CREAR UN JARDÍN?

Cómo escoger la planta adecuada

Consejos 2A la hora de escoger una planta, tenemos que tener en cuenta el entorno en el que habita de forma natural. Las especies se han adaptado a lo largo de años de evolución al lugar en el que se han desarrollado, a un suelo con unas características concretas o al clima. Por ello, antes de decidir con qué plantas daremos forma a nuestro jardín, debemos estudiar el entorno y seleccionar las plantas que mejor se adaptarán a él.

Cuando utilizamos plantas que están mejor adaptadas a un suelo, un clima y una ubicación concreta, éstas ofrecen mejores resultados y necesitan menos cuidados.

Para realizar una selección correcta de las plantas que conformarán nuestro jardín, tendremos que tener en cuenta tres factores fundamentales:

- La naturaleza del suelo.
- Las características climáticas.
- La orientación de nuestro jardín.

Plantación de árboles y arbustos

La plantación es una operación relativamente sencilla siempre y cuando se sigan unos sencillos consejos.

Las posibilidades de éxito aumentan cuando optamos por ejemplares con cepellón en lugar de hacerlo a raíz desnuda, además de que la primera se puede llevar a cabo prácticamente durante todo el año. Si nos encontramos ante un suelo arcilloso o compactado nos plantearemos colocar un drenaje, a base de, por ejemplo, pequeñas piedras.

consejos 1En ambos casos cavaremos un agujero generoso donde quepan el cepellón o la raíz de manera holgada, tanto en anchura como en profundidad. Así podremos rellenar con un substrato de calidad o alguno más específico en función del ejemplar elegido. Esto es muy importante ya que si las raíces encuentran en el entorno más inmediato a un substrato de calidad mejorará su capacidad para desarrollarse y enraizar de manera correcta.

A continuación procederemos a compactar clavando un palo o el mango de la azada para evitar la formación de bolsas de aire que podrían afectar a las raíces. Una vez plantado el ejemplar aplicaremos alrededor del tronco sustrato para aportar una nutrición equilibrada y garantizar un máximo aprovechamiento de nutrientes. Finalmente enterraremos el ejemplar hasta la base del tallo.

Debemos regar bien una vez plantado teniendo en cuenta que al añadir agua el substrato o la tierra de los laterales bajará algo de nivel y deberemos añadir un poco más para dejarlo igualado.

Cuándo Plantar

Para todas las plantas de vivero la época de plantación es durante el reposo vegetativo, de finales de septiembre a finales de marzo, exluida la época de heladas. Estos datos pueden variar en una o dos semanas, según la región, teniendo en cuenta el lugar de origen de la planta.

Este dato es imperativo si se compran plantas a raíz desnuda y con cepellón, no sirve para las plantas en contenedores que se pueden plantar durante los doce meses del año, incluso en plena floración. Es mejor evitar los días de mucho calor, los períodos de prolongada sequía y las jornadas lluviosas.

 

2.- EL CULTIVO DEL HUERTO

Una vez tomada la decisión de emprender nuestra aventura de disponer de un huerto, debemos elegir el emplazamiento más adecuado y realizar los trabajos previos para acondicionar el terreno. La diferencia más destacada de un huerto respecto a un jardín es la vigilancia continua que debemos establecer para conseguir la mayor calidad y cantidad en la cosecha.

Lo que si hay que tener en cuenta es que una vez iniciado el cultivo de una o otra especie la falta de atención durante unos pocos días puede representar la perdida de la cosecha. Así conviene conocer, de antemano, las necesidades de cada cultivo en cuanto a espacio, agua, nutrientes, sol, temporada de cultivo y sus posibles afectaciones de plagas y enfermedades.

El mejor emplazamiento pera el huerto es en una parte del jardín bien soleada, bien aireada y bien drenada. La mayor parte de los cultivos típicos del huerto requieren sitios con buena insolación por lo que las orientaciones sur y suroeste suelen ser las mejores. El suelo debe ser mullido y profundo, más bien fresco, de consistencia media y no excesivamente compactada, con buena capacidad de retención hídrica y excelente drenaje.

Cuando el suelo disponible se aparte de estas características podemos corregirlas mediante algunas modificaciones: En suelos pesados y arcillosos se aportará materia orgánica mezclada con arena de río o gravilla ligera para mejorar el drenaje y la aireación del terreno. En suelos ligeros y arenosos, se efectuará una aportación copiosa de materia orgánica y turba.

Todos los trabajos de preparación del terreno se deben realizar unos dos meses antes de la plantación del huerto y deben incluir una labor profunda de adecuación del espacio dedicado a huerto, labrándolo a 30-40 cm de profundidad.

Como paso previo al trabajo de mejora del terreno suele ser necesaria la eliminación o el transplante de la vegetación existente, ya sea un terreno con maleza o un jardín cuidado. Estas operaciones deben hacerse en la época adecuada y con la antelación necesaria para evitar problemas en la prelación correcta del terreno.